{"id":1767,"date":"2016-12-20T23:17:16","date_gmt":"2016-12-20T22:17:16","guid":{"rendered":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/?p=1767"},"modified":"2016-12-20T23:17:16","modified_gmt":"2016-12-20T22:17:16","slug":"del-fin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/eu\/del-fin\/","title":{"rendered":"Del fin"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-1768\" src=\"https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/dolphin-marine-mammals-water-sea-64219-1024x683.jpeg\" alt=\"dolphin-marine-mammals-water-sea-64219\" width=\"1024\" height=\"683\" srcset=\"https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/dolphin-marine-mammals-water-sea-64219-1024x683.jpeg 1024w, https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/dolphin-marine-mammals-water-sea-64219-300x200.jpeg 300w, https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/dolphin-marine-mammals-water-sea-64219-768x512.jpeg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El acuario hab\u00eda ido mal. S\u00f3lo los animales supieron sacar adelante sus n\u00fameros. Ra\u00fal, uno de los entrenadores de delfines, sol\u00eda recorrer la plantilla susurrando: \u201cEl acuario hace aguas, el acuario hace aguas\u201d, sin importarle la gracia ni la ruina. Al final, vendieron los ejemplares m\u00e1s cotizados (casi todos los delfines mulares, las orcas, las focas y elefantes marinos, los manat\u00eds, los mur\u00e9nidos, los cocodrilos, el chimpanc\u00e9 marino y el pulpo gigante); se comieron muchos de los peces en la cena de despido, llamando por su nombre de pila a algunos en el plato; y el resto, acabaron medio vivos en la basura. Con el delf\u00edn m\u00e1s viejo los due\u00f1os se tomaron la molestia de llevarlo mar adentro y depositarlo cerca de los suyos, para no sentirse tan mezquinos; a pesar de que aquel delf\u00edn nunca hab\u00eda tenido suyos en el mar. Apoyados en la borda junto a varios miembros del personal, ya en paro, lo vieron atravesar la vaina de once mulares como una sombra y alejarse con direcci\u00f3n a las playas. Quiz\u00e1 consciente de que su tiempo para haber sido un delf\u00edn libre y natural pas\u00f3 tambi\u00e9n de largo. Nunca otro delf\u00edn le hab\u00eda podido hacer verdadera compa\u00f1\u00eda, ni siquiera su madre, porque los consagraban al espect\u00e1culo y al mercado de talentos. Lamentablemente, dec\u00edan los dem\u00e1s entrenadores del acuario, este ejemplar cay\u00f3 en manos de Ra\u00fal y de Bel\u00e9n y ech\u00f3 a perder su buen car\u00e1cter. Ahora nadaba por el mar definitivamente aislado. \u00a1Majareta!, grit\u00f3 alguno y fueron abandonando la borda con muecas de fracaso ya instaladas. Sin embargo, un inter\u00e9s no del todo ajeno al instinto sociable de un delf\u00edn ocupaba su cabeza singularmente corrompida: ofrecer a los humanos la representaci\u00f3n completa de su n\u00famero maestro. No tuvo ocasi\u00f3n de ejecutarlo en el espect\u00e1culo, porque Bel\u00e9n y Ra\u00fal, con quienes lo ensayaba en secreto y fuera de horas, aparecieron muertos en el fondo del acuario. Ra\u00fal y Bel\u00e9n. Repetir sus nombres es como masticar pellejos para quienes los aguantamos. En vida y despu\u00e9s s\u00f3lo merecieron juicios despectivos y perezosos de todo el mundo: familia, vecinos, compa\u00f1eros, polic\u00eda, funeraria, prensa local, pero al parecer se les debe un recuerdo m\u00e1s preciso. Eran consideradas dos personas extravagantes, orgullosas y de iniciativas muy poco rentables en todos los \u00f3rdenes de sus vidas; \u00e9l un bromista insoportable, ella una almendra amarga, ambos bastante feos. Sus muertes dejaron la impresi\u00f3n de un suceso favorable. Alguien coment\u00f3 en su incineraci\u00f3n que se amaban sin gustarse. Otro con menos compromiso l\u00edrico a\u00f1adi\u00f3 que proclamar su voluntad de ser incinerados para luego morir hinchados de agua eran ganas de seguir incordiando. Ni arden como dios manda. Nadie esper\u00f3 a recoger las cenizas. \u00bfQui\u00e9n querr\u00eda esa sopa?<\/p>\n<p>El viejo delf\u00edn busc\u00f3 nadadores solitarios. Se situaba a su lado simulando los movimientos y emitiendo los sonidos caracter\u00edsticos de un delf\u00edn convencional; de esos que despiertan confianza porque te sacan de apuros. Nada gusta m\u00e1s a un delf\u00edn que encontrarte en un apuro y poder ayudarte. Alguno de ellos se desilusiona cuando comprueba que te las arreglas solo. Los m\u00e1s resabiados incluso generan la ocasi\u00f3n de ser providenciales. El sofisticado entrenamiento del viejo delf\u00edn lo llevaba a\u00fan m\u00e1s all\u00e1, hacia una verdad muy condensada: todo ser humano est\u00e1 en ciertos apuros. De la clase que se disuelven ahog\u00e1ndolo de risa.<\/p>\n<p>El nadador solitario que se adentra en el mar decide abandonar por un rato sus defensas de tierra. Se conf\u00eda a unos brazos y unas piernas y a una respiraci\u00f3n y quiz\u00e1s a una terca fragilidad que supone lo acerca a algo esencial. Cuando en realidad, bien lo aprendi\u00f3 el delf\u00edn de sus profesores, s\u00f3lo es un pecio adelantado a su naufragio. Pero en esa extenuada y cursi disposici\u00f3n, cualquier nadador solitario es un nadador solitario cualquiera, que al ver un delf\u00edn cualquiera tiene un pensamiento cualquiera, para todos el mismo: \u00a1Qu\u00e9 maravillosa experiencia atraer la compa\u00f1\u00eda de un animal tan inteligente, bello y generoso! Y se le desprende una sonrisa de complicidad con este universo cuajado de milagros ocultos, que es la se\u00f1al para que el viejo delf\u00edn comience a ejecutar.<\/p>\n<p>Desaparec\u00eda y reaparec\u00eda de est\u00fapidas maneras: cayendo en plancha desde gran altura caus\u00e1ndose evidente dolor y gimiendo o avanzando a su lado salpic\u00e1ndole minuciosamente el rostro con una aleta temblona o girando en redondo sin cesar tratando de morderse la cola como un perro descerebrado o impostando su risa en contagiosa mientras forzaba absurdos esco1rzos, o bien encarnaba la experiencia de la contradicci\u00f3n impuls\u00e1ndose hacia delante mientras se desplazaba hacia atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Cuando el nadador solitario re\u00eda, el delf\u00edn se paraba ante su cara con estridente regocijo. Y el nadador re\u00eda m\u00e1s y tragaba agua y el susto a\u00f1ad\u00eda la risa nerviosa. Entonces un reflejo de supervivencia se aplicaba en mantener el cuerpo a flote, oponi\u00e9ndose al beneficio que el delf\u00edn les conced\u00eda a las instancias m\u00e1s altas de la persona ahog\u00e1ndola.<\/p>\n<p>Los reflejos vitales son tan engre\u00eddos como rudimentarios. El n\u00famero ya contaba con este desagradecimiento y la respuesta era acariciar con una aleta las axilas, el cuello, las plantas de los pies hasta que se encontraban las cosquillas del nadador y le fallaban las fuerzas, debati\u00e9ndose entre la risa floja y el tenso p\u00e1nico. As\u00ed los reflejos de vida<\/p>\n<p>superficial eran vencidos por la entrega a la profundidad y el nadador descend\u00eda con los ojos y la boca abierta; entrado en raz\u00f3n, opinar\u00eda el delf\u00edn. \u00danicamente su mirada consigue agarrarse, pero lo hace a la escena del delf\u00edn dando palmas y asintiendo fren\u00e9ticamente su inmersi\u00f3n. Ya todo le parece un chiste al nadador, que no trajo el traje ni nada nada. Todo se va oscureciendo abajo en el fondo; pierde de vista al delf\u00edn, pero el n\u00famero se desarrolla implacable y ahora emite sonidos que reproducen con precisi\u00f3n todos los matices de las diversas risas humanas, desde la carcajada en estallido hasta el leve jolgorio musitado al o\u00eddo del nadador.<\/p>\n<p>Abandonado al espect\u00e1culo, no muere enseguida, porque la vida helada le sale barata a la biolog\u00eda; el metabolismo se reduce a econom\u00eda de posguerra, se enlentecen las fabricaciones celulares, parece domingo en los servicios org\u00e1nicos, nada m\u00e1s se escucha arriba en el campanario el ta\u00f1er de la risa cerebral, llamando a otras risas de la memoria, propag\u00e1ndose el humor festivo en una epilepsia gel\u00e1stica. Ahora el delf\u00edn espera, lo cede un momento a su suerte, aprovecha para impulsarse veloz a la superficie y respirar por \u00e9l y por todo su compa\u00f1ero ca\u00eddo y vuelve a bajar a escucharle su estert\u00f3rica risa y sus pulmones, sus alveolos desconcertados que descubren que son capaces de extraer oxigeno del agua, los espasmos del diafragma y los m\u00fasculos intercostales, que encuentran que no est\u00e1n hechos para bombear agua y con su fatiga ser\u00e1n c\u00f3mplices de la asfixia. Una carcajada breve y aislada cada pocos minutos a\u00fan cambia agua muerta por viva. El nadador reducido a ciego, sordo, anestesiado, an\u00f3smico, ag\u00e9usico, acin\u00e9tico, vuelto hacia la broma de dentro, presencia las formas de lo inapropiado:<\/p>\n<p>Escenas v\u00edvidas de malentendidos, actos inoportunos en autobuses, situaciones embarazosas en salas de espera, torpezas en el cortejo, ca\u00eddas hac\u00eda uno y otro lado, resbalones sobre charcos, golpetazos contra objetos semirr\u00edgidos, tropezones con mascotas, errores simp\u00e1ticos o ajenos, descuidos en la ordenaci\u00f3n del tr\u00e1fico, sustos para quitar el hipo, insultos seguramente amistosos, conatos fingidos de agresi\u00f3n, disfraces descabellados o tard\u00edos, voces impostadas en reuniones solemnes, posturas raras ante la autoridad, caras descompuestas porque s\u00ed, cuerpos contrahechos que no despiertan piedad, chapuzas en el hogar y en la instalaci\u00f3n de calderas, contrasentidos chocantes, exageraciones en el relato de m\u00e9ritos, desproporciones en la carpinter\u00eda, expresiones de mal gusto al cocinar o en la decoraci\u00f3n o en el vestir de un ser querido, canturreos desafinados de una persona poderosa, impericia laboral sin graves consecuencias para el que r\u00ede, fracasos en general del pr\u00f3jimo, observaciones y chistes de los monologuistas de la tele, la mera chufla sin causa del ni\u00f1o obligado a la misa.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 otra cosa podr\u00eda hacernos re\u00edr sino aquello que de convertirse en norma destruir\u00eda la civilizaci\u00f3n y acabar\u00eda extinguiendo la especie?<\/p>\n<p>Cada nadador desplegaba sus propios recuerdos de estas situaciones c\u00f3micas de amenazador potencial degenerativo que llegado al coma l\u00facido le destellan como balizas del fin del mundo. Descubr\u00eda el nadador que la risa es asomarse a la destrucci\u00f3n<\/p>\n<p>agarrado a la barandilla, pero el delf\u00edn hac\u00eda la payasada de llevarse la barandilla y el nadador se agarraba a una guirnalda de papel mojado; la misma vista hilarante sin barandilla lo es del terror. Toda inconveniencia se le ven\u00eda encima sin gracia al nadador solitario, quedaba hundido en un vertedero de descomposiciones. Comprend\u00eda que era el hedor de lo absurdo sin retorno lo que le imped\u00eda respirar. \u00bfQui\u00e9n puede sobrevivir en ese infierno crudo? La muestra del fr\u00edo y oscuro universo en caos, indiferente a todo lo humano cuando no legislador de la f\u00edsica enemiga. Y recordaba que aquel cerco protector \u00fanicamente lo rebasan los locos y quienes se las dan de descubridores, artistas, inventores, revolucionarios, aventureros o m\u00edsticos, a buscar algo aprovechable en donde todos saben que no hay nada, a desplazar unos cent\u00edmetros la barandilla abarcando un nuevo firme, y en sus sue\u00f1os y delirios el mundo le agradece ese futuro mejorado con placenteros reconocimientos.<\/p>\n<p>Pero \u00bferes t\u00fa, nadador, tan arriesgado como para salir a la superficie y consagrarte a reciclar la nada, nadador? Estate tranquilo, no se espera tanto de ti, mira para otro lado y no te comprometas, que Roma no paga traidores, ni la evoluci\u00f3n perdedores. Que otros se expongan. Ya habr\u00e1 quien se deje enga\u00f1ar. Lo rentable es engendrar criaturas sin otro camino a la felicidad que alejarse de sus fuentes para esforzar un milagro del todo improbable. No seas de los que vagan por el lado equivocado confundiendo brillos hasta la muerte ni de los que vuelven con las manos en los bolsillos vac\u00edos, oliendo a desperdicio y negando su estancia all\u00ed detr\u00e1s. Ap\u00e1rtate de ellos por si contagian. Sal a la sociedad, nadador que tienes cosas que hacer, b\u00farlate de Ra\u00fal y Bel\u00e9n y de los suyos, se\u00f1\u00e1lales con la risa para iluminar la barandilla que os separa, que nadie caiga con ellos. B\u00farlate y espera c\u00f3modamente a que vuelvan con el progreso inaudito en el que t\u00fa y los tuyos os subir\u00e9is y os parecer\u00e1 bien que se les recuerde en una plaza, m\u00e1s que en la sopa de cenizas de un \u00e1nfora que nadie recogi\u00f3 y acumula el polvo que no hace de menos ni a la ceniza mojada. \u00bfQu\u00e9 satisfacci\u00f3n se conceder\u00e1 a Ra\u00fal y a Bel\u00e9n por entrenar al delf\u00edn del fin? Ya ninguna. Olvida t\u00fa antes de que sea tarde esas veleidades de persona audaz que crey\u00f3 poder orientarse en los per\u00edmetros, quiz\u00e1 porque eras bueno distinguiendo el borde del pan de molde, emerge ahora de este espect\u00e1culo libre ya del apuro de no saber bien hasta d\u00f3nde llegar. No pasa nada, el territorio firme es tu medio, o si te parece m\u00e1s triunfal: t\u00fa dominio; asciende con orgullo y exonerado, nadador de los algos, que no hay injusticia en tu postura: al fin y al cabo, quien vuelve del precipicio con tesoro y a tiempo es recompensado mucho m\u00e1s generosamente de lo que lo ser\u00e1s t\u00fa jam\u00e1s por mantenerte del lado cierto y delatar a quienes trasponen la barandilla. Que se jodan pues quienes se arriesgan y pierden. Se merecen su suerte. Tendr\u00e1s \u00e9xito y podr\u00e1s re\u00edrte tambi\u00e9n de quienes no se deciden por un lado. Muy bien, nadador solitario, viniste al mar invocando lo esencial y te llevas tu aprendizaje. Ese era el fin del delf\u00edn del fin: asomar al nadador. Pero hab\u00eda que terminar el espect\u00e1culo de mejor manera que en los ensayos. Por eso no te ensimismes m\u00e1s en tu revelaci\u00f3n, o morir\u00e1s de veras. Ya has visto el fin de tu ser. Que la risa te circunscriba y te cerque.<\/p>\n<p>Y logrado su fin el delf\u00edn del fin pone fin al fin al fin. Termina como empezar\u00eda un delf\u00edn cualquiera: sacando al nadador de un apuro de agua. Carg\u00e1ndoselo ahora sobre el lomo, lo porta hacia el fin del agua y el principio del aire, golpea all\u00ed arriba con su hocico el plexo solar del nadador. Recobra su conocimiento. Sus m\u00fasculos retoman la iniciativa de un ser que se desplaza, y el delf\u00edn se aleja satisfecho de llevar de nuevo el n\u00famero hasta su conclusi\u00f3n. Otro d\u00eda, otro ba\u00f1ista.<\/p>\n<p>Pero si el nadador solitario que recobra el nado era un loco o un intr\u00e9pido o un obstinado del l\u00edmite, lo que el delf\u00edn del fin le habr\u00e1 ense\u00f1ado al asomarlo es un mapa del tesoro. Ganada la superficie volver\u00e1 a tierra y con un coraje aparecido, dispondr\u00e1 su vida desatendiendo el respeto de sus vecinos, el amor de sus familiares, la calma de la cordura, todo el placer de los instintos con que la evoluci\u00f3n maneja las voluntades de sus hijos leg\u00edtimos y obedientes y henchidos de la soberbia de saberse conocedores indiscutibles del territorio verdadero.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><span style=\"color: #000000;\">Inspirado por la sonrisa de Katalin mientras nadaba a mi lado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Verano de 2016.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; El acuario hab\u00eda ido mal. 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