{"id":2081,"date":"2018-01-02T11:37:37","date_gmt":"2018-01-02T10:37:37","guid":{"rendered":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/?p=2081"},"modified":"2021-10-02T19:19:35","modified_gmt":"2021-10-02T17:19:35","slug":"trigo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/eu\/trigo\/","title":{"rendered":"Trigo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-2088\" src=\"https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/textura-decandte-1024x683.jpg\" alt=\"textura decandte\" width=\"1024\" height=\"683\" srcset=\"https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/textura-decandte-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/textura-decandte-300x200.jpg 300w, https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/textura-decandte-768x512.jpg 768w, https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/textura-decandte.jpg 1567w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Mezclas los colores en la paleta hasta conseguir el tono y la intensidad exacta; gamas de azul, de verde; amarillo pajizo, lim\u00f3n, \u00e1mbar, ocre, oro\u2026 Aprendes cu\u00e1les suman luz, cu\u00e1les la sustraen hasta llegar al negro, y c\u00f3mo se complementan. \u00abEsas hojas oto\u00f1ales necesitan profundidad. El amarillo no satisface la retina, exige el violeta.\u00bb Matizas para que un blanco resulte c\u00e1lido o fr\u00edo. Docenas de posibilidades entre el negro asfalto y la penumbra. Amalia, la alumna m\u00e1s aplicada de la escuela de arte, la que siempre lleva el pelo y las gafas manchados de pintura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPresta atenci\u00f3n a la expresi\u00f3n del rostro, juega con la luz. Leonardo, Vel\u00e1zquez, Rembrandt \u2026 primero copia, imita a los grandes y trabaja.\u00bb \u00abPintad como respir\u00e1is, pintad como dorm\u00eds. Una vez exhaustos, deb\u00e9is buscar vuestro estilo.\u00bb Dibuj\u00f3 caras, manos, pies, ni\u00f1os, animales vivos y muertos, plantas, frutas, agua, figuras geom\u00e9tricas, espejos, objetos trasl\u00facidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No le bastaba con mirar al modelo, Amalia le ped\u00eda que se moviera y palpaba la musculatura, el volumen. \u00abEl movimiento es curvo. En el movimiento se encuentra la gracia, la vida.\u00bb Consigui\u00f3 un cr\u00e1neo y huesos humanos hasta completar un esqueleto. Incluso logr\u00f3 que un amigo de su padre la colase en un matadero para observar la carne, los \u00f3rganos, las capas de piel. Aprendi\u00f3 la importancia de la composici\u00f3n. La atm\u00f3sfera, la profundidad. Lo que el ojo ve y lo que la obra sugiere. \u00abNo es lo mismo un pintor que un artista. El artista ama la belleza, crea oro.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Amalia comenz\u00f3 a pintar <em>Descanso tras la siega<\/em> a la edad de diecis\u00e9is a\u00f1os. Un hombre acuclillado sobre unas mieses, abrazando sus piernas, la cabeza inclinada, cubierta por un sombrero de paja rasgado. Las manos y los pies del hombre protagonizan la escena. Una hoz tirada en el suelo marca el punto de fuga. El rostro cansado, semioculto por el sombrero y una luz cenital que lo difumina suavemente. Al fondo, rocas como cuerpos de mujer, vegetaci\u00f3n, tierra y cielo. Lo pint\u00f3 durante a\u00f1os, no quer\u00eda pintar nada distinto. Llevaba el lienzo consigo a todas partes. La voz del maestro la acompa\u00f1aba. \u00abCuando alguno de vosotros piense que se acerca a la perfecci\u00f3n, que siga trabajando hasta alcanzar el misterio y la imprecisi\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ten\u00eda treinta y dos a\u00f1os cuando Amalia lo consider\u00f3 terminado. Estaba orgullosa, sab\u00eda que hab\u00eda creado algo grande. Decidi\u00f3 presentarlo a un concurso patrocinado por una marca de coches, ganando el primer premio: seis mil euros y lo m\u00e1s importante, su obra ser\u00eda expuesta en una sala de Londres durante tres meses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos visitantes de la exposici\u00f3n se interesaron por <em>Descanso tras la siega<\/em>, pero Amalia no deseaba venderlo, el cuadro le pertenec\u00eda. El se\u00f1or Aldoux insisti\u00f3, subi\u00f3 su oferta hasta los sesenta mil euros. Familiares y amigos le aconsejaron coger el cheque. Amalia consult\u00f3 a su maestro: \u00abVende, y si tanto lo amas, p\u00edntalo de nuevo.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Amalia lo vendi\u00f3 y comenz\u00f3 a pintar <em>Descanso tras la siega II<\/em>. Durante ese tiempo, Aldoux hizo negocio con el cuadro primigenio. Lo revendi\u00f3 en una subasta por setenta y tres mil libras, un precio ins\u00f3lito para la obra de una pintora novel. <em>Descanso tras la siega<\/em> y su creadora recibieron cr\u00edticas en varios medios de comunicaci\u00f3n, consiguiendo que el cuadro alcanzase fama mundial. En algunas revistas especializadas se refer\u00edan a \u00e9l como el <em>Giocondo<\/em>. El segundo comprador lo vendi\u00f3 a un fondo de inversi\u00f3n americano, que a su vez lo vendi\u00f3 a un museo de \u00c1msterdam por ciento ochenta mil euros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez terminado <em>Descanso tras la siega II<\/em>, Amalia negoci\u00f3 con la casa de subastas Greenwich la salida de su segunda obra. Pactaron una puja inicial m\u00ednima de sesenta mil euros, aunque esperaban triplicar la cifra. Un particular se lo adjudic\u00f3 por setenta y dos mil. Nadie aument\u00f3 la cifra y, lo que es peor, los medios de comunicaci\u00f3n volvieron a intervenir hasta conseguir que el valor del llamado <em>Giocondo<\/em>, descendiera hasta los setenta y cinco mil euros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Amalia se sinti\u00f3 atrapada al saberse incapaz de pintar una obra superior a <em>Descanso tras la siega<\/em> y sus sucesivas versiones\u2026 Con \u00e9l hab\u00eda alcanzado la perfecci\u00f3n, el misterio y la imprecisi\u00f3n. Pero qu\u00e9 contrariedad, cada nuevo <em>Descanso tras la siega<\/em> devaluar\u00eda las versiones anteriores. Le expuso el dilema al profesor: \u00abNada tiene que ver el valor art\u00edstico con el econ\u00f3mico y menos, en vida de su creador.\u00bb Cierto, pens\u00f3 Amalia, pero resultaba desalentador continuar pintando a sabiendas de que hacerlo menoscabar\u00eda su obra. Tampoco consider\u00f3 morirse como remedio. Llegados a este punto, lo conveniente parec\u00eda que era pintar en soledad, no exponer su trabajo. Semanas de dudas, sin saber qu\u00e9 hacer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta que un d\u00eda, encontr\u00f3 la soluci\u00f3n en uno de sus sue\u00f1os. Hab\u00eda so\u00f1ado con una cesta de pan. El pan se deshac\u00eda al tocarlo con sus manos, transform\u00e1ndose en granos de trigo. No olvidar\u00eda lo aprendido, pero regresar\u00eda al origen, a la semilla, a los lienzos de amarillos, de verdes y de azules. Hab\u00eda demostrado su genio, ahora pintar\u00eda estudios de color.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">10 de diciembre de 2016<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mezclas los colores en la paleta hasta conseguir el tono y la intensidad exacta; gamas de azul, de verde; amarillo pajizo, lim\u00f3n, \u00e1mbar, ocre, oro\u2026 Aprendes cu\u00e1les suman luz, cu\u00e1les la sustraen hasta llegar al negro, y c\u00f3mo se complementan. \u00abEsas hojas oto\u00f1ales necesitan profundidad. 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