{"id":2096,"date":"2018-01-16T14:38:38","date_gmt":"2018-01-16T13:38:38","guid":{"rendered":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/?p=2096"},"modified":"2022-07-18T12:52:32","modified_gmt":"2022-07-18T10:52:32","slug":"nadie","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/eu\/nadie\/","title":{"rendered":"Nadie"},"content":{"rendered":"<h5><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2097\" src=\"https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/unnamed.jpg\" alt=\"unnamed\" width=\"584\" height=\"389\" srcset=\"https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/unnamed.jpg 584w, https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/unnamed-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 584px) 100vw, 584px\" \/><\/h5>\n<h5 style=\"text-align: right;\"><em>I\u2019m Nobody! Who are you?<\/em><\/h5>\n<h5 style=\"text-align: right;\"><em>Are you\u00a0\u2013\u00a0Nobody\u00a0\u2013\u00a0too? \u00a0<\/em><em>[\u2026]<\/em><\/h5>\n<h5 style=\"text-align: right;\">Emily Dickinson<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 Se despierta poco a poco bajo el chorro de agua caliente. Una mudanza furtiva de la cama a la ducha. Habr\u00e1 sorteado las esquinas y los bultos, el cuerpo encogido y desnudo por el pasillo de baldosas fr\u00edas, como una corredera. Sus articulaciones se despliegan por efecto del calor mientras enumera las tareas del d\u00eda. La sangre empieza a irrigar su cerebro al punto de sorprenderse buscando una met\u00e1fora de algo que no llega. Esta es su primera ausencia. Nunca saldr\u00eda de esa ducha, de haber podido. Pero sale, agarra una toalla, se viste, toma fruta y caf\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 Todav\u00eda es noche cerrada cuando se precipita al invierno. Se mete en el coche que compr\u00f3 recientemente. Un turismo de ocasi\u00f3n. Siempre hab\u00eda pensado que representar\u00eda un momento importante en la vida de alguien. Pero nada. Es como si llegara tarde a esa compra, cuando ya adquirir un veh\u00edculo de ochenta caballos no fuera s\u00edmbolo de emancipaci\u00f3n de ninguna clase. El coche no ha sido un capricho, sino tan necesario como otros objetos \u2013 la bufanda, el\u00a0<em>bip<\/em>\u00a0para entrar en el parking, las carpetas, los\u00a0<em>post-it<\/em>, las hojas A4, los bol\u00edgrafos y rotuladores, el\u00a0<em>pen-drive<\/em>\u00a0con las lecciones del d\u00eda que fotocopiar\u00e1 antes de entrar en el aula. Tan necesario como manejarse entre listas de alumnos, distintos pero intercambiables, como aprender sus nombres y as\u00ed asentar su autoridad, como fijarse en la vestimenta de cada alumno, siempre la misma, como imaginar la causa de esas caras tan grises y a la vez portadoras de una rabia difusa, como pensar en lo que traer\u00e1n esos padres a casa, qu\u00e9 sueldos, qu\u00e9 frustraci\u00f3n, qu\u00e9 borrachera, qu\u00e9 supervivencia. Docente en zona rural, un\u00a0<em>no man\u2019s land<\/em>. Ense\u00f1ar lengua a hijos de proletarios del campo, recolectores de trigo, hijos de las m\u00e1quinas de los tiempos modernos. Su incorporaci\u00f3n al centro fue inmediata, no se lo pens\u00f3 a falta de otras inercias; su presente estaba por hacer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 Carreteras estrechas como surcos cruzando campos de tierra removida, el silencio sagrado de la aurora. Se contentaba con ciertas visiones matinales durante sus trayectos al trabajo y se consolaba pensando que ah\u00ed no hab\u00eda ni memoria ni pasado, tan s\u00f3lo tiempo. El campo de trigo helado, la espuma de roc\u00edo, los corderitos plateados y ondulantes. En esos viajes de su casa al instituto, no sab\u00eda si iba en coche o nadaba entre arrecifes y corales junto a animales acu\u00e1ticos sin nombre. Se hubiese podido quedar en ese mar de ausencias recurrentes. Pero ten\u00eda reflejos insuperables y encend\u00eda la radio para poblar de tedio y normalidad el interior de la cabina mientras conduc\u00eda. Enemiga de enso\u00f1aciones, la voz del locutor informaba igual de guerras que de bolsas en ca\u00edda libre. Y ese lenguaje llenaba el mundo: las noticias, los usurpadores de la cosa p\u00fablica, el director de su establecimiento, los colegas que suspiraban por formar parte del cuerpo y ascender. Todos manejaban la dichosa jerga, el c\u00f3digo, eres o no eres de los nuestros. Ese lenguaje exclu\u00eda y dominaba, perfilaba la realidad. Daba la posibilidad de ser alguien, de ser hijo de la administraci\u00f3n y de su eficiencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 aquel d\u00eda para que todo cambiara? En realidad casi nada. Una clase sobre pronombres indefinidos bien poco parece. En franc\u00e9s, les recuerdo, nadie se dice\u00a0<em>personne<\/em>,\u00a0<em>nobody\u00a0<\/em>en ingl\u00e9s. Desatenci\u00f3n en el aula, algunos dormitan desparramados sobre las mesas, otros charlan descuidando incluso el disimulo. Por qu\u00e9 muchos de ellos ocultan su rostro bajo capuchas, cosa de raperos o de monjes, la apolog\u00eda del anonimato y de la impunidad. Como si fuera oficiante de una misa negra y borrosa, se dio cuenta de que lo indefinido iba ganando mayores contornos. Apenas una idea llev\u00f3 a otra y pronto le fueron ganando las enso\u00f1aciones. Este tercer momento de ausencia en la jornada fue suficiente para borrarlo todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 Notar\u00e1 c\u00f3mo ambos costados, en franca simetr\u00eda, van adquiriendo rigidez muscular, quedando el tronco comprimido como en un cascanueces. Nada m\u00e1s com\u00fan que un cuerpo que implosiona hasta la supresi\u00f3n mientras la mente todav\u00eda ve. Pasa todos los d\u00edas, es cuesti\u00f3n de fijarse. Se romper\u00e1 en mil pedazos hasta no ser m\u00e1s que una visi\u00f3n totalmente nueva, que ya no ve lo que antes ve\u00eda; sin oponer resistencia, dejar\u00e1 que las cosas sigan su curso. Ya hab\u00eda sentido otras veces como un af\u00e1n de desapego; vaya ocasi\u00f3n se le brindaba, as\u00ed, delante de los alumnos lega\u00f1osos que asistan al suceso de su transformaci\u00f3n. Acoger\u00e1 con benevolencia la idea del caballero que perdi\u00f3 caballo y empu\u00f1adura, y queda solo despu\u00e9s de la batalla, figurita sola entre el humo y el azufre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 Sentir\u00e1, ya sin cuerpo, que sin embargo respira y late, y durante unos segundos encarnar\u00e1 toda la sensualidad que pudo almacenar desde su infancia, de manera que antes de la definitiva disoluci\u00f3n ser\u00e1 un gran sexo abierto, sin fondo y terrenal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 Un sexo abismado y agradecido. S\u00f3lo eso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 Y luego nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 Las autoridades no han dado, claro est\u00e1, con su paradero. Les digo que se disolvi\u00f3. Pasa todos\u00a0los d\u00edas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I\u2019m Nobody! Who are you? 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