{"id":2198,"date":"2018-05-22T10:25:59","date_gmt":"2018-05-22T08:25:59","guid":{"rendered":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/?p=2198"},"modified":"2022-07-18T12:53:11","modified_gmt":"2022-07-18T10:53:11","slug":"mas-que-un-sueno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/eu\/mas-que-un-sueno\/","title":{"rendered":"M\u00c1S QUE UN SUE\u00d1O"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Lleva un buen rato vigilando cada rinc\u00f3n del jard\u00edn, especialmente la mata de hortensias azul a\u00f1il en el \u00e1ngulo izquierdo, seguro de que, de un momento a otro, aparecer\u00e1 entre ellas con las orejas erguidas y sus andares de perro mariquita. Se est\u00e1 pasando mucho de lo razonable. Han quedado a la hora de siempre para dar el paseo de siempre, desde casa hasta el comienzo del encinar, por el camino arduo y desdibujado que obliga a ejercitar la musculatura; algo que les conviene a los dos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por fin, las hortensias tiemblan y \u00e9l aparece con su contoneo alegre. Ernesto est\u00e1 \u00a0contrariado y le habla gritando:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500 A veces eres un perro odioso. Hoy dar\u00e9 el paseo yo s\u00f3lo. Te vas a quedar aqu\u00ed atado. As\u00ed aprender\u00e1s a llegar a la hora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la vez que le reprende le arroja una de las zapatillas que se secan discretamente junto a la puerta de la casa; la zapatilla le ha alcanzado en el hocico y el perro gime revolvi\u00e9ndose torpemente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500 Eres humano&#8230; definitivamente eres humano. \u2500Dice el pastor alem\u00e1n que acaba de aparecer entre las hortensias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ernesto mira a su perro enfadado y sorprendido, nunca se le ha soliviantado. Todav\u00eda est\u00e1 reponi\u00e9ndose de su asombro cuando Rais prosigue su discurso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500 No tienes consideraci\u00f3n alguna conmigo. Sabes de sobra que por cada a\u00f1o que a ti te pasa corren siete para m\u00ed. As\u00ed que \u00a1saca la cuenta! Adem\u00e1s, desde que me trajiste a vivir contigo, sab\u00edas que la pureza de mi raza se paga en mis caderas y que a fuerza de andar con este estilo que la raza me impone y que t\u00fa llamas de mariquita, he cultivado la artrosis que me hace polvo. Ya no soy tan r\u00e1pido y me he entretenido por ah\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500 Nadie te manda salir del recinto del jard\u00edn y adem\u00e1s est\u00e1s destrozando las hortensias. S\u00e9 hace tiempo que te escapas por el agujero de la valla que has hecho tras ellas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ernesto no sabe ya qu\u00e9 decir, ni mucho menos qu\u00e9 hace ah\u00ed, hablando con su perro \u00bfY si alguien nos est\u00e1 observando? Pensar\u00e1 que estoy loco o bueno\u2026a lo mejor es el otro el que piensa si no estar\u00e1 enloqueciendo por o\u00edr hablar a un perro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Rais mira insistente a su amo, con sus ojos h\u00famedos de color caramelo, casi sin pesta\u00f1ear, con la cabeza ligeramente ladeada. Enderezando su cabeza y mir\u00e1ndolo de frente contin\u00faa el animal con sus argumentos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500Cu\u00e1nto bien me har\u00eda llorar\u2026pero soy un perro y solo s\u00e9 hablar y ladrar. Deber\u00edas estar agradecido y gastarte alg\u00fan dinero en operarme las caderas, sobre todo la izquierda, me duele much\u00edsimo. Podr\u00edas emplear en mi operaci\u00f3n algo de ese dinero que te has ahorrado en psicoanalista. \u00bfSabes la cantidad de horas de sesi\u00f3n que has mantenido conmigo? Claro que lo sabes. Nadie te ha escuchado ni aconsejado como yo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es cierto, piensa Ernesto: cu\u00e1ntas veces durante nuestros paseos le he contado mis miserias, cu\u00e1ntas veces su pesta\u00f1eo o sus movimientos de oreja, derecha o izquierda, me confirmaban o cuestionaban la opini\u00f3n. Nunca olvidar\u00e9 aquella ma\u00f1ana, cuando la vi salir de casa con gesto altanero, \u00e9l fue quien se acerc\u00f3 a m\u00ed y se restreg\u00f3 en mi pierna para hacerme ver que \u00e9l se quedar\u00eda conmigo y que yo, definitivamente, ten\u00eda que divorciarme de Mila.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rais ha tomado de nuevo la palabra:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500Estoy cansado, me duele la cadera y me has maltratado. Yo no lo habr\u00eda hecho contigo. No pienso cenar, as\u00ed que no me pongas ese pienso tan sano y aburrido que me das. Sabes de sobra que prefiero el arroz con trozos de esa \u201ccarne para el perro\u201d que pides de vez en cuando en la carnicer\u00eda mientras me gui\u00f1as el ojo y me dices: \u201c\u00a1c\u00f3mo te vas a poner hoy!\u201d\u00a0 Y yo, que oigo tu comentario desde la calle, junto a la puerta entornada donde siempre te espero, pienso: te quiero, pero a veces pareces imb\u00e9cil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cojeando levemente el animal va a refugiarse en la caseta donde se enrosca haci\u00e9ndose un ovillo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ernesto abre los ojos en la oscuridad, est\u00e1 empapado en sudor. Ha necesitado unos segundos para pensar c\u00f3mo se hace para mover una pierna, c\u00f3mo para mover un brazo. Por fin se ha sentado en la cama. Lo primero que hace es calcular la edad del perro. Tiene a Rais desde que era un cachorro reci\u00e9n destetado. Han pasado catorce a\u00f1os, as\u00ed que el animal es m\u00e1s que un venerable anciano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a1Tiene noventa y ocho a\u00f1os!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le asalta un inquietante desasosiego. Sale de la cama y se echa un albornoz sobre los hombros. El roc\u00edo de la madrugada le moja los pies, con paso decidido llega a la caseta de la que Rais deber\u00eda haber salido reaccionando ante sus pasos presurosos y su silbido insistente. Pero nada se oye. Nada se mueve. Puede que sea por la sordera, con la edad que tiene&#8230;.piensa Ernesto mientras se acerca a la caseta de su perro. Ah\u00ed est\u00e1, enroscado como lo dej\u00f3. Tendr\u00e1 que despertarlo y llevarlo dentro de la casa, a su habitaci\u00f3n, para que siga durmiendo a los pies de su cama, algo que no le ha consentido jam\u00e1s durante los catorce a\u00f1os de vida en com\u00fan. Le ha tenido muy bien educado. Los perros no viven en las casas con las personas, tienen su lugar. Es lo que siempre ha dicho. Pero ahora es viejo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le toca, le sigue tocando un rato, le acaricia y despu\u00e9s le zarandea y le llama:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a1Rais! \u00a1Vamos Rais, vamos al monte! Le grita mientras le arrastra fuera de la caseta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ernesto se ha quedado inm\u00f3vil junto a la bola de pelo inerte. Tiene que pensar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se toma un tiempo para elegir un lugar en el jard\u00edn. Naturalmente, el mejor va a ser a la sombra de las hortensias. Empieza a cavar, mientras amontona la tierra junto al agujero, no puede impedir que las l\u00e1grimas no le dejen ver, nota el cosquilleo que le producen mientras descienden \u00a0por sus mejillas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ha dejado caer el albornoz al suelo y mientras espera que se temple el agua de la ducha,\u00a0\u00a0 el espejo del cuarto de ba\u00f1o le muestra su rostro enfangado. No se ha dado cuenta de que para secarse las l\u00e1grimas, se ha pasado la mano embarrada por la cara.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lleva un buen rato vigilando cada rinc\u00f3n del jard\u00edn, especialmente la mata de hortensias azul a\u00f1il en el \u00e1ngulo izquierdo, seguro de que, de un momento a otro, aparecer\u00e1 entre ellas con las orejas erguidas y sus andares de perro mariquita. Se est\u00e1 pasando mucho de lo razonable. 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