{"id":4067,"date":"2021-06-04T15:36:21","date_gmt":"2021-06-04T13:36:21","guid":{"rendered":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/joseph-losey\/"},"modified":"2021-06-04T15:36:21","modified_gmt":"2021-06-04T13:36:21","slug":"joseph-losey","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/eu\/joseph-losey\/","title":{"rendered":"Joseph Losey"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<p>Un aut\u00e9ntico mito en el mundo de los directores de cine en Europa, siendo \u00e9l un americano que escapaba del macartismo, y lleg\u00f3 a Inglaterra en el 54. Hace como siete pel\u00edculas hasta llegar al <em>Swinging London<\/em>. La ciudad arde: los Mods son los reyes de la City y David Bailey fotografi\u00f3 toda aquella movida donde reinaron los Beatles.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed en Bilbao, los chicos con <em>minipull<\/em> y pantal\u00f3n campana, las chicas con minifalda y chaquetones marineros, paseando por la Gran V\u00eda los s\u00e1bados; unos por la acera de la derecha y las otras por la de la izquierda. Nos mir\u00e1bamos de reojo para quedar luego en las matinales del colegio Santiago Ap\u00f3stol y gritabamos &#8220;Shalala oh yeh&#8221; con Miki y los Tonys. Luego, todos juntos en la pasteler\u00eda Arrese a comer los famosos bollos de mantequilla. En los <em>jukebox <\/em>Petula Clark cantaba <em>Downtown<\/em>; en las galer\u00edas de arte, Le Parc; y en las pantallas el <em>free cinema<\/em>.<\/p>\n<p>Un movimiento cinematogr\u00e1fico en que las pel\u00edculas pondr\u00e1n en las pantallas temas que evolucionan desde el respeto m\u00e1s absoluto, con efectos expresivos muy libres. Poseen, asimismo, un reflejo de la tristeza de la vida urbana absolutamente mecanizada; y tratan asuntos desde el rechazo a la pena de muerte hasta el fascismo, as\u00ed como cine hist\u00f3rico, sobre Trotsky o Galileo, un personaje que obsesion\u00f3 a Losey. \u00c9ste nos sorprendi\u00f3 con su definici\u00f3n sobre su trabajo: \u201cmi cine refleja las relaciones de poder en lo p\u00fablico y lo privado, la lucha de clases en un mundo que se desmorona\u201d. Era un cine intelectual, ambicioso, psicol\u00f3gicamente profundo; pero siempre cercano al espectador emocional. Hizo cine alimentario y sufri\u00f3 la frustraci\u00f3n de no poder llevar a la pantalla la obra de Proust <em>En busca del tiempo perdido<\/em>.<\/p>\n<p>Y de la misma, nos deja para tirarnos de los pelos al salir de ver su tetralog\u00eda, cine <em>verit\u00e9<\/em> o social que los ingleses siempre han producido y cuya estructura aprovech\u00f3 el director exiliado en Inglaterra para poder rodar aquellas obras maestras: <em>Eva<\/em> (1962), <em>El Sirviente<\/em> (1963), <em>Accident<\/em> (1967), y <em>El mensajero<\/em> (1970). Todas ellas con guiones de Harold Pinter, que en su momento hab\u00eda escrito <em>El amante<\/em>, que en Espa\u00f1a se estren\u00f3 con Gemma Cuervo y Fernando Guill\u00e9n.<\/p>\n<p>En el fondo de sus pel\u00edculas siempre se sospechaba la intensidad de la servidumbre (fuera \u00e9sta voluntaria o involuntaria). A nivel pol\u00edtico estaba m\u00e1s all\u00e1 de la izquierda, y lo demuestra una an\u00e9cdota que tuvo como trasfondo el Festival de Cine de San Sebasti\u00e1n (un festival que lo veneraba): en el a\u00f1o en que present\u00f3 <em>Una inglesa rom\u00e1ntica<\/em> con Glenda Jackson, declinaron presentarse al mismo porque Franco hab\u00eda firmado las \u00faltimas sentencias de muerte.<\/p>\n<p>A \u00e9l no le interesaba las utop\u00edas del futuro y s\u00ed los traumas y desigualdades de la sociedad, por su clarividencia y compromiso pol\u00edtico. Le interesaba el presente estancado, el resentimiento, la humillaci\u00f3n, los impulsos humanos no necesariamente progresistas.<\/p>\n<p>En el cine de Losey van desfilando una galer\u00eda de personajes falsos d\u00e9biles y fuertes atrapados en la dial\u00e9ctica de amo y esclavo. Su puesta en escena ten\u00eda una clara herencia de sus comienzos en el&nbsp; teatro. Hab\u00eda siempre, en sus pel\u00edculas, momentos exactos, m\u00edsticos abrumadores; en el cine del maestro se encuentran grandes pesimistas, pero tambi\u00e9n muchos peque\u00f1os optimistas defraudados que se conducen a la desilusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Trabaj\u00f3 con sus musas, mujeres que perturbaban al espectador con personajes llenos de misterio y miradas inquietantes, vestidas por Cardin o Ricci;&nbsp; envueltas en bandas sonoras firmadas por Michel Legrand; y con directores de fotograf\u00eda como Gerry Fisher. Sus actrices se alternaban entre Vivian Marchand, su mujer, hasta actrices de moda en el cine europeo como Jeanne Moreau, Jaqueline Sassard, Sarah Miles, o la esplendorosa Julie Christie. Entre sus actores fetiche, por supuesto Dirk Bogarde y Stanley Baker, y tambi\u00e9n los hermanos Fox, m\u00e1s Richard Burton y el bello por excelencia Alain De lon. \u00a1Hasta uni\u00f3 en la pantalla a Liz Taylor con Mia Farrow en <em>Ceremonia Secreta<\/em>!<\/p>\n<p>Cine en blanco y negro o en color como <em>El mensajero<\/em>, que gan\u00f3 Cannes en el 1971. En aquel momento, el c\u00f3mic era un objeto de culto: en Italia se hab\u00eda rodado <em>Diab\u00f3lik<\/em>, en Francia <em>Gwendolyn<\/em>, y por supuesto Inglaterra necesitaba su pel\u00edcula pop con may\u00fasculas. Para ello, Losey llam\u00f3 a la musa de Antonioni, M\u00f3nica Vitti, y le endos\u00f3 el papel de <em>Modesty Blaise<\/em>; a Bogarde le ti\u00f1e de rubio platino y para que crujan las butacas de los cines con las mit\u00f3manas da un papel a Terence Stamp, que compart\u00eda su vida con el icono de los a\u00f1os 60 Jean Shrimpton &#8220;La Gamba\u201d, la modelo m\u00e1s fotografiada del mundo.<\/p>\n<p>Nos sorprendi\u00f3 montando junto el mito del teatro Europeo Bertolt Brecht <em>La vida de Galileo<\/em> en el estilo expresionista que hab\u00eda creado Fritz Lang en 1951 en <em>M, El vampiro de Dusseldorf<\/em>.<\/p>\n<p>Losey no fue f\u00e1cil de ver: el cine que ven\u00eda de Francia, con su director de culto Francois Truffaut,&nbsp; era el preferido. Pero nos inquietaron aquellas relaciones entre seres humanos que ten\u00edan constantemente la dependencia del otro. Nosotros, en el estado espa\u00f1ol, depend\u00edamos de las carreteras y los pantanos que hac\u00eda el Caudillo; pero las gentes que estudiaban por suerte, inquietud, o por adquirir conocimiento y a los que Del Burgo llamaba \u201craros&#8221;, \u201cd\u00edscolos\u201d, y \u201cpeleones\u201d, como a m\u00ed por ejemplo, la gente que llevaba botines de plataforma y pantalones pata elefante, o las modernas que salieron disparadas para Londres a ejercer la recientemente popularizada profesi\u00f3n de <em>au pair<\/em>, s\u00ed que lo disfrut\u00e1bamos en la medida de lo posible.<\/p>\n<p>As\u00ed se fue mi hermana, a volverse loca en Carnaby street; cuando mis padres y yo fuimos a recogerla a Sondika despu\u00e9s de un a\u00f1o de ausencia, al aparecer con aquel mini vestido y la pamela igualita que luc\u00eda la protagonista de la pel\u00edcula <em>Petulia<\/em>, a m\u00ed padre no se le ocurri\u00f3 otra cosa que preguntar: \u201c\u00bfPero qui\u00e9n es esa t\u00eda tan buena?\u201d Y mi madre, tras un sopapo veloz, le contest\u00f3 gritando: \u201c\u00a1Es tu hija!\u201d<\/p>\n<p>[:]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un aut\u00e9ntico mito en el mundo de los directores de cine en Europa, siendo \u00e9l un americano que escapaba del macartismo, y lleg\u00f3 a Inglaterra en el 54. 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