{"id":5180,"date":"2024-11-27T11:00:00","date_gmt":"2024-11-27T10:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/?p=5180"},"modified":"2024-12-03T11:04:46","modified_gmt":"2024-12-03T10:04:46","slug":"porcelana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/eu\/porcelana\/","title":{"rendered":"Porcelana"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/WhatsApp-Image-2024-11-26-at-14.15.39.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/WhatsApp-Image-2024-11-26-at-14.15.39-768x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5181\" style=\"width:234px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/WhatsApp-Image-2024-11-26-at-14.15.39-768x1024.jpeg 768w, https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/WhatsApp-Image-2024-11-26-at-14.15.39-225x300.jpeg 225w, https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/WhatsApp-Image-2024-11-26-at-14.15.39-1152x1536.jpeg 1152w, https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/WhatsApp-Image-2024-11-26-at-14.15.39.jpeg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Figura de \u00e1ngel de porcelana \u00a9 Mireia Chouza San Miguel.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Observo con ojos vidriosos la tierna mu\u00f1eca sentada sobre el sill\u00f3n del desolado y cuasi vac\u00edo \u00e1tico. Una escena que ciertamente causar\u00eda el terror de algunos fan\u00e1ticos del cine de horror, pero que a m\u00ed me brinda una felicidad incomparable. Se encuentra tal y como la dej\u00e9 all\u00ed hace veintisiete a\u00f1os. Su cabello rubio lleno de tirabuzones cae cual manto sobre sus hombros y espalda, el vestido celeste confeccionado con seda se encuentra polvoriento pero \u00edntegro y sus botitas blancas no revelan en absoluto el paso del tiempo. La cofia que adorna su cabeza no presenta desperfecto alguno y sus ojos azules poseen el mismo brillo que ten\u00edan cuando yo jugaba con ella. Sus inmaculadas alas se mecen con suavidad a pesar de la escasa corriente del lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero mis manos ya no pueden tocarla, mucho menos agarrarla. Mis manos, ensuciadas por el pecado, no tienen el privilegio de jugar una vez m\u00e1s con ella. Su perfecci\u00f3n inmortal no debe ser manchada por la fugacidad de mi oscuro ser. La extra\u00f1o, verdaderamente lo hago, pero me niego a correr el riesgo de arruinarla. La peque\u00f1a ni\u00f1a inocente que pasaba sus d\u00edas a su lado desapareci\u00f3, dando lugar a la mujer que se alza en la actualidad. Amargada, sin atisbo de imaginaci\u00f3n, condenada a una vida poco placentera e impregnada por el petr\u00f3leo que recubre su coraz\u00f3n. Una mujer indigna que con su perenne suciedad no deber\u00eda perturbar la fragilidad de un cuerpo de porcelana.<\/p>\n\n\n\n<p>Cu\u00e1nto anhelo ser como ella, la figura de un \u00e1ngel solitario que colma de felicidad a todo aquel que la ve. Cu\u00e1nto desear\u00eda jam\u00e1s haber vivido, haberme estancado en una inocente infancia que no hubiera destruido mi alma. Querr\u00eda volver a ser merecedora de jugar con ella, pero no hay marcha atr\u00e1s. No despu\u00e9s de todo lo que he vivido, de todo lo que me hicieron y de todo lo que tuve que hacer en respuesta. No despu\u00e9s de toda la sangre derramada, de todas las vidas arrebatadas con crueldad.<\/p>\n\n\n\n<p>Con l\u00e1grimas traicioneras escapando, soplo sobre mis vac\u00edas manos, a la espera de que el viento se lleve su pecaminosa historia y el sol las bese una vez m\u00e1s en el jard\u00edn de mis sue\u00f1os. No hay nada que hacer, suspiro mientras las froto, tratando de recuperar un calor inalcanzable. Miro una vez m\u00e1s hacia atr\u00e1s. La mu\u00f1eca no se ha movido, como es obvio, pero s\u00e9 que en su compleja perfecci\u00f3n trata de comprender mi sufrimiento. Susurro un &#8220;lo siento&#8221; y cierro la puerta por fuera.<\/p>\n\n\n\n<p>La podredumbre de mi ser es ya imborrable, as\u00ed que me limito a abandonar los sue\u00f1os que una vez tuve, dando por concluida la \u00faltima visita a este retazo de mi memoria.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de todo, jam\u00e1s podr\u00e9 regresar a ser digna, a esa imperecedera mu\u00f1eca que en su pureza me recuerda todo lo que no pude ser yo.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s tarde, a medianoche, acurrucada en mi lecho so\u00f1ar\u00e9 con mis anhelos. En la neblina de Morfeo regresar\u00e9 al \u00e1tico, al instante en el que he sellado la puerta. Jam\u00e1s sentir\u00e9 mayor alivio que en el momento en el que la historia difiere de lo sucedido y la mu\u00f1eca se materializa ante mis ojos, posada sobre mis brazos con amable expresi\u00f3n. Me mira, la miro y ambas sonre\u00edmos. Tal vez, si ella me considera digna, podr\u00e9 volver a ser la ni\u00f1a que una vez fui.<\/p>\n\n\n\n<p>Mis deseos ser\u00e1n revelados y por segunda vez ese d\u00eda llorar\u00e9. Y, aceptando la incongruencia, me aferrar\u00e9 tanto a mi desconsuelo como a mi esperanza y permitir\u00e9 que la disonancia me embriague en su locura.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Observo con ojos vidriosos la tierna mu\u00f1eca sentada sobre el sill\u00f3n del desolado y cuasi vac\u00edo \u00e1tico. Una escena que ciertamente causar\u00eda el terror de algunos fan\u00e1ticos del cine de horror, pero que a m\u00ed me brinda una felicidad incomparable. Se encuentra tal y como la dej\u00e9 all\u00ed hace veintisiete a\u00f1os. 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