{"id":521,"date":"2014-10-10T15:45:41","date_gmt":"2014-10-10T13:45:41","guid":{"rendered":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/?p=521"},"modified":"2022-07-18T12:43:22","modified_gmt":"2022-07-18T10:43:22","slug":"el-arte-y-la-guerra-el-caso-egipcio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/eu\/el-arte-y-la-guerra-el-caso-egipcio\/","title":{"rendered":"El arte y la guerra. El caso egipcio."},"content":{"rendered":"<p>En julio del 2002, Faruk Hosni, ministro de cultura en el hoy derribado gobierno de Mubarak, prohibi\u00f3 toda colaboraci\u00f3n cient\u00edfica con instituciones que negaran devolver los objetos sustra\u00eddos a Egipto. Y es que el pa\u00eds de los faraones ha sufrido, al igual que otros muchos pueblos del mismo Mediterr\u00e1neo, un expolio sin precedentes por colonizadores extranjeros; y a menudo, en la actualidad, por la incontrolabilidad de la Revoluci\u00f3n Egipcia. Ahora hace tres a\u00f1os Zahi Hawass, secretario del Consejo Superior de Antig\u00fcedades egipcio, volvi\u00f3 a hacer visible la reclamaci\u00f3n por los tesoros de Egipto.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Campa\u00f1a de Napole\u00f3n<\/strong><\/p>\n<div id=\"attachment_522\" style=\"width: 526px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/Jacques-Louis_David_-_Napoleon_Crossing_the_Alps_-_Kunsthistorisches_Museum.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-522\" class=\" wp-image-522 \" alt=\"Jacques-Louis_David_-_Napoleon_Crossing_the_Alps_-_Kunsthistorisches_Museum\" src=\"https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/Jacques-Louis_David_-_Napoleon_Crossing_the_Alps_-_Kunsthistorisches_Museum-860x1024.jpg\" width=\"516\" height=\"614\" srcset=\"https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/Jacques-Louis_David_-_Napoleon_Crossing_the_Alps_-_Kunsthistorisches_Museum-860x1024.jpg 860w, https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/Jacques-Louis_David_-_Napoleon_Crossing_the_Alps_-_Kunsthistorisches_Museum-252x300.jpg 252w, https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/Jacques-Louis_David_-_Napoleon_Crossing_the_Alps_-_Kunsthistorisches_Museum.jpg 1576w\" sizes=\"auto, (max-width: 516px) 100vw, 516px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-522\" class=\"wp-caption-text\">Cuadro de Jacques-Louis David, 1801, Napole\u00f3n cruzando los alpes<\/p><\/div>\n<p>Franceses y brit\u00e1nicos tienen mucho que ver en el despiece progresivo, pero continuado de los elementos patrimoniales de un pa\u00eds, Egipto, que no tiene precisamente escasez de ellos. Sin embargo, no es extra\u00f1o tampoco que algo como lo que le sucedi\u00f3 a Egipto sucediera, de hecho, desde la antig\u00fcedad: el expolio cultural de los territorios conquistados fue visto como algo absolutamente normal. Los grandes imperios con personajes como Napole\u00f3n \u2013claramente protagonista aqu\u00ed\u2013, Hitler o Alejandro Magno lo hicieron, y como apunta Pilar Garc\u00eda Cuetos, recogido a su vez de Pacensky y Ganslmar,\u00a0 era normal \u201cocupar un pa\u00eds y arrasar con sus bienes culturales\u00a0 y que lo obtenido por la fuerza de las armas era algo conseguido noblemente\u201d<span style=\"color: #000000;\"><a title=\"\" href=\"#_ftn1\"><span style=\"color: #000000;\">[1]<\/span><\/a><\/span>. Por tanto, lo que le ocurri\u00f3 a Egipto asombra e indigna a los ojos de hoy, pero es tambi\u00e9n claro que para la \u00e9poca no supon\u00eda ning\u00fan debate de legitimidad. M\u00e1xime porque las campa\u00f1as de Napole\u00f3n en Egipto, y sus consiguientes expolios de\u00a0 cultura egipcia, se circunscriben a un periodo de gusto por la arqueolog\u00eda, y al coleccionismo cada vez m\u00e1s incipiente (m\u00e1s si cabe por campa\u00f1as como la egipcia). No hay que olvidar, adem\u00e1s, el hecho de que ser\u00e1 en esta \u00e9poca, a finales del siglo XVIII, cuando se da un gran impulso a las galer\u00edas y museos de arte, que necesariamente hab\u00eda que llenar. De esta forma, hoy el Louvre contiene una gran cantidad de arte egipcio, pero lo mismo cabr\u00eda decir del British Museum, o el Nues Museum de Berl\u00edn, en el cual se hospeda la esfinge de Nefertiti que ha causado no pocos conflictos entre Egipto y Alemania.<\/p>\n<p>En cualquier caso, la campa\u00f1a de Napole\u00f3n supuso un claro desfalco de los bienes patrimoniales del pa\u00eds egipcio, y dio comienzo en 1798 al calor de la iniciativa del Directorio y de su ministro de exteriores Talleyrand<a title=\"\" href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>. La campa\u00f1a dur\u00f3 hasta 1800, y en ella se pondr\u00e1 en marcha un fen\u00f3meno de saqueo que abrir\u00e1 la v\u00eda para posteriores formulas de expolio galo, como fue el caso de Espa\u00f1a. De hecho la v\u00eda abierta en el pa\u00eds del Nilo, consistente en la conquista militar y el expolio sistem\u00e1tico, se seguir\u00e1 en otros pa\u00edses de Europa.<\/p>\n<p>La campa\u00f1a nac\u00eda, como se ha dicho, de la iniciativa del Directorio \u2013surgido \u00e9ste en 1795- como una oportunidad para contrarrestar el peso de las colonias Indias de Gran Breta\u00f1a, y entr\u00f3 de lleno en un ambiente de imaginer\u00eda por el exotismo que la antigua civilizaci\u00f3n despertaba. Aquella campa\u00f1a ten\u00eda adem\u00e1s un gran inter\u00e9s en los aspectos cient\u00edficos\u2013 lo cual no deja de ser una excusa arg\u00fcida por el propio Napole\u00f3n para invadir el territorio egipcio\u2013, tanto es as\u00ed que se desplazaron\u00a0 un total de 171 investigadores, los llamados <i>savants<\/i>, los cuales hicieron una labor encomiable de catalogaci\u00f3n. Representar\u00e1n edificios, inventariar\u00e1n la fauna y la flora del pa\u00eds, describir\u00e1n las obras y los ordenes estil\u00edsticos de los antiguos monumentos y palacios, etc. Tal era la calidad de los documentos, que los brit\u00e1nicos quisieron apoderarse de \u00e9stos; pero finalmente acabaron llegando a Francia y fueron publicados bajo el nombre de <i>Description de l \u0301\u00c9gypte.<\/i><\/p>\n<p>Si bien este hecho de importante relevancia hay que destacarlo, no es menos cierto que la labor de los cient\u00edficos se inmiscu\u00eda en una tarea que tuvo mucho que ver con el desprecio profesado por parte de Francia al pa\u00eds egipcio, y lo mismo se podr\u00eda decir de brit\u00e1nicos o \u00e1rabes. As\u00ed, se robaron sistem\u00e1ticamente bienes culturales al pa\u00eds, en una tradici\u00f3n que se remontaba a 1070 a.C., y que continu\u00f3 durante la Edad Media, en donde los propios materiales de los monumentos fueron considerados para la creaci\u00f3n de nuevas edificaciones. Las pieles de las momias eran, incluso, utilizadas en su desgaje como elementos de curaci\u00f3n. Como se ve, el respeto no es que fuera m\u00ednimo, simplemente era nulo; no se conceb\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<strong>La Rosetta como ejemplo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/www.flickr.com\/photos\/rockbandit\/8189639556\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-523\" alt=\"8189639556_786c7c7500_z\" src=\"https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/8189639556_786c7c7500_z.jpg\" width=\"612\" height=\"612\" srcset=\"https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/8189639556_786c7c7500_z.jpg 612w, https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/8189639556_786c7c7500_z-150x150.jpg 150w, https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/8189639556_786c7c7500_z-300x300.jpg 300w, https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/8189639556_786c7c7500_z-100x100.jpg 100w\" sizes=\"auto, (max-width: 612px) 100vw, 612px\" \/><\/a><\/p>\n<p>El caso franc\u00e9s supone un buen ejemplo para acercarnos a la realidad del expolio material, que no fue ajeno, ni mucho menos, a brit\u00e1nicos. Y el ejemplo de la Piedra Rosetta, expoliada del pa\u00eds, ofrece un buen relato del desprecio profesado por la posesi\u00f3n leg\u00edtima de los bienes culturales:<\/p>\n<p>Como cuenta Neil McGregor, director del Museo Brit\u00e1nico, la Piedra Roseta tuvo un recorrido que comenz\u00f3 en las manos francesas y acab\u00f3 como trofeo de guerra del entonces Museo Brit\u00e1nico debido a la victoria de los ej\u00e9rcitos de Nelson. Cabe decir que aquella ofensa parece rid\u00edcula con el <i>affare<\/i> de Fachoda, pero en cualquier caso, tiene su inter\u00e9s en el hecho de que todo ello se hizo sin el m\u00e1s m\u00ednimo decoro con un pa\u00eds, Egipto, cuyas gentes ni tan siquiera se autogobernaban, y en un contexto de lucha encarnizada entre dos imperios (cuya mayor rivalidad se alcanzar\u00e1 un siglo despu\u00e9s). Es decir, se pele\u00f3 por un trofeo de guerra que ni tan siquiera era de franceses o brit\u00e1nicos. McGregor a este respecto recoge una cita de Ahdaf Soueif, escritora egipcia que refleja a la perfecci\u00f3n lo que se quiere decir:<\/p>\n<p><i>Esta piedra me hace pensar en c\u00faan a menudo Egipto ha sido el escenario de las batallas de otros pueblos. Este es uno de los primeros objetos a trav\u00e9s de los cuales se puede seguir la pista de los intereses coloniales occidentales en Egipto. Los franceses y los ingleses se pelearon por ella; nadie parece haber considerado que no les pertenec\u00eda a ninguno de ellos. <\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i>As\u00ed pues, tanto McGregor como el ejemplo recogido por Soueif describen a la perfecci\u00f3n la espalda dada al territorio y a las gentes de Egipto. Bien es cierto, sin embargo, que a pesar de que este caso hoy nos pueda resultar inconcebible\u2013 no ya solo por el trofeo de guerra, sino por la propia colonizaci\u00f3n en s\u00ed misma\u2013 se debe tener en cuenta que su normalidad no era algo que proviniera en exclusividad de la legitimidad de la guerra a la que se hac\u00eda referencia, pues hay que tener presente adem\u00e1s, la \u00e9poca y el contexto del mismo Egipto. Sobre todo porque la incipiente e imparable\u00a0 valorizaci\u00f3n del monumento hist\u00f3rico que arrastraba un lastre claramente ilustrado era ajena a las gentes que viv\u00edan en Egipto; luego se daba pie a una falta de valorizaci\u00f3n entre los aut\u00f3ctonos que ha resultado, a la larga, nefasta para los herederos contempor\u00e1neos del pa\u00eds. A este respecto, Soueif tambi\u00e9n advierte de un aspecto fundamental, que no es otro que el hecho de que fuera Nasser el primer gobernante egipcio en dos mil a\u00f1os.<\/p>\n<p>La piedra en cuesti\u00f3n, adquirida cerca de la ciudad de Rosetta, se descubri\u00f3 en 1799 y fue considerada un hallazgo de gran importancia por el soldado y el capit\u00e1n que dieron con ella. R\u00e1pidamente, la piedra fue puesta a disposici\u00f3n del comit\u00e9 de expertos del Instituto de Egipto, los cuales, como se ha dicho, realizaron una labor de gran valor en el sentido de recuperaci\u00f3n del gusto por el arte egipcio de la antig\u00fcedad. Es m\u00e1s, reconocer dicha labor parece de justicia, pues es cierto que tuvieron un gran papel en el impulso por la egiptolog\u00eda que se desarrollar\u00e1 sin precedentes a partir de entonces. De hecho, lo m\u00e1s relevante que cabr\u00eda destacarse de la campa\u00f1a napole\u00f3nica en el pa\u00eds se debe precisamente al enorme esfuerzo cient\u00edfico en el terreno; as\u00ed, parad\u00f3jicamente, fue el despiece y el inter\u00e9s de los extra\u00f1os del lugar el punto central sobre el que se llegar\u00e1 a la valorizaci\u00f3n real y verdadera de los monumentos del pa\u00eds\u2013 escav\u00e1ndose\u00a0 nuevos yacimientos o simplemente apreci\u00e1ndolos\u2013, que se prolongar\u00e1 en el tiempo y en la que, hasta \u00e9pocas muy recientes, se ha excluido a los propios egipcios.<\/p>\n<p>Por otra parte, el gusto por lo ex\u00f3tico y los relatos por las campa\u00f1as napole\u00f3nicas llevaron consigo una valorizaci\u00f3n tal de los elementos art\u00edsticos que el pa\u00eds durante el siglo XIX fue despedazado literalmente. El impulso por la creaci\u00f3n muse\u00edstica impuso una iniciativa que no fue en absoluto ralentizada por las autoridades egipcias\u2013 entonces comandadas por Mehmet Al\u00ed\u2013, consistente en una sistematizaci\u00f3n de eliminaci\u00f3n de los elementos culturales que acabar\u00e1n en dichos museos o en las estanter\u00edas de un ardiente coleccionista privado\u2013 casos como el del ca\u00eddo Ozymandias o Nefertiti\u2013.\u00a0 Saqueadores a t\u00edtulo privado, como Giovanni Belzoni que en palabras de Waxman era un \u201cArque\u00f3logo y saqueador. Era un descubridor intr\u00e9pido y un coleccionista codicioso\u2026\u201d, ser\u00e1n sin ninguna duda los triunfantes de esta \u00e9poca de eliminaci\u00f3n contextual de la cultura egipcia, con permiso, eso s\u00ed, de diplom\u00e1ticos de los tres imperios m\u00e1s importantes: Gran Breta\u00f1a, Francia, y Alemania\u2013 imperio constituido como tal en 1871\u2013\u00a0 \u00e1vidos tambi\u00e9n de nuevas colecciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<strong>El \u00a0arte como bot\u00edn de guerra<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.google.es\/search?q=deberia+estar+en+un+museo&amp;ie=utf-8&amp;oe=utf-8&amp;aq=t&amp;rls=org.mozilla:en-US:official&amp;client=firefox-a&amp;channel=sb&amp;gfe_rd=cr&amp;ei=Jcs2VNCCDOms8wfft4DIDQ#rls=org.mozilla:en-US:official&amp;channel=sb&amp;q=it+belongs+in+a+museum\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" alt=\"Hitler_Indiana_Jones\" src=\"https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/Hitler_Indiana_Jones.jpg\" width=\"361\" height=\"260\" \/><\/a><\/p>\n<p>El caso egipcio refleja muy bien un caso de sistem\u00e1tico saqueo de una naci\u00f3n por parte de unas potencias extranjeras. Ya que esencialmente, y a pesar de que hayamos\u00a0 hablado sobre todo de Napole\u00f3n y sus \u201chaza\u00f1as\u201d, el pa\u00eds fue objeto de todo tipo de robos a un nivel muy generalizado. Es evidente, por otra parte, que no es el \u00fanico caso de saqueo a un pa\u00eds, ni mucho menos. El arte y su saqueo han sido pr\u00e1cticamente consustanciales a la l\u00f3gica de la invasi\u00f3n y la dominaci\u00f3n pol\u00edtica desde tiempos antiguos y se circunscribe a una l\u00f3gica de nula distinci\u00f3n entre objetos militares y civiles en donde todos los bienes del enemigo quedaban por norma en manos del vencedor. En tiempos recientes, empero, ha puesto en evidencia a Occidente, para cuya mayor verg\u00fcenza de abanderado de la colonizaci\u00f3n, expone con aplomo y dignidad en las salas de sus admirables museos los objetos de aquellos siglos de perpetuo avasallamiento y de pormenorizaci\u00f3n de unas culturas- y a sus pueblos- que parad\u00f3jicamente parec\u00eda que solo ellos eran capaces de estudiar con suficiente admiraci\u00f3n. No har\u00e1 falta recordar como Lord Elgin literalmente sustrajo los bellos conjuntos de la Acr\u00f3polis de Atenas y como hoy son el orgullo del Museo Brit\u00e1nico. Igualmente, se podr\u00eda denominar expolio cultural al realizado por el Imperio Espa\u00f1ol en su colonizaci\u00f3n de Am\u00e9rica y del que el Museo Americano, del cual existen propuestas de creaci\u00f3n desde el 1572, da buena cuenta de ello. En cualquier caso, aquel siglo XIX marcado por la l\u00f3gica de expansionismo imperialista abri\u00f3 la veda a un gusto por la arqueolog\u00eda que ser\u00e1 imparable a partir de entonces entre los estados europeos y el inter\u00e9s por las grandes civilizaciones de la antig\u00fcedad. Luego, por paradojas de los bandazos hist\u00f3ricos, son aquellos momentos de saqueo los que han confabulado la red de conciencia por los elementos culturales del pa\u00eds de origen, y de su necesidad de conservaci\u00f3n. Por otra parte, y\u00a0 como apuntan Ballart y Tresserras, este hecho no es solo limitado a los pa\u00edses colonizados, pues bien es cierto que el paso de los imperios napole\u00f3nicos por Europa incentiv\u00f3 un auge nacionalista y la valorizaci\u00f3n de los objetos art\u00edsticos como memoria de la naci\u00f3n hasta entonces durmiente. Francisco Erice Sebares advierte que aquel momento de \u00edmpetu por los objetos se circunscribe en el \u00e1mbito europeo a una creaci\u00f3n muse\u00edstica que veneraba el museo como un ente donde los objetos eran la prueba material de la historia de un territorio. En \u00e9pocas recientes, y m\u00e1s aun desde el esp\u00edritu revolucionario de las llamadas \u201cprimaveras \u00e1rabes\u201d, los egipcios se han mostrado muy concienciados en todo lo referente a su patrimonio y a su conservaci\u00f3n como \u201cparte de su pasado y generador de su identidad colectiva\u201d. Es, pues, obvio que su defensa no solo es ya de puertas afuera, reclamando objetos sustra\u00eddos, sino de puertas adentro. La fuerza revolucionaria que derrot\u00f3 a Mubarak se ha desbocado hasta el punto de poner en serio riesgo los monumentos que estaban expuestos en el lugar. Monumentos que, por otra parte, constituyen un foco de atracci\u00f3n perdurable a\u00fan hoy en las conciencias de los occidentales, y que vertebran buena parte de la econom\u00eda egipcia.<\/p>\n<p>Sin embargo, se debe advertir que un claro ejemplo de esta pr\u00e1ctica de expolio masivo lo tenemos que situar en la m\u00e1s reciente Segunda Guerra Mundial. Los nazis llegaron a sustraer m\u00e1s de 100.000 cuadros solo de las galer\u00edas francesas, en un claro desprecio por la legalidad vigente con respecto al arte y a la guerra. As\u00ed, no\u00a0 solo se debe advertir del saqueo de arte en el siglo XIX. Es evidente que una de las m\u00e1s recientes manifestaciones de sustracci\u00f3n del arte por motivo de <i>conflicto armado y dominaci\u00f3n<\/i> corresponde al periodo de dominaci\u00f3n del III Reich. Este aspecto es significativo y se trae a colaci\u00f3n por la fundamental p\u00e9rdida que supuso la guerra, no solo en materia de vidas\u2013 aspectos lamentable de primera magnitud\u2013 sino en el aspecto de p\u00e9rdida de memoria cultural de muchos pa\u00edses conquistados por el salvajismo nazi y que, a decir verdad, constituyen una aut\u00e9ntica violaci\u00f3n del respeto por la memoria de lo que los pueblos consideran parte de su historia. Porque, como dir\u00e1\u00a0 Soledad Torrecuadrada Garc\u00eda Lozano, \u201cla construcci\u00f3n de una paz duradera requiere la recuperaci\u00f3n y preservaci\u00f3n de lo que cada grupo humano considera su patrimonio cultural, para reconstruir sus comunidades y especialmente, su cultura.\u201d<\/p>\n<p>La legislaci\u00f3n en torno al arte y a su especial cuidado en tiempos de guerra escap\u00f3 a la incautaci\u00f3n de los elementos de Egipto unos cien a\u00f1os, pues la primera legislaci\u00f3n efectiva en torno al arte corresponde a 1899. Posteriormente en 1907 se ratificar\u00e1 un nuevo convenio de la Haya y m\u00e1s recientemente se crear\u00e1n dos nuevas convenciones dispuestas a poner orden. La \u201cConvenci\u00f3n para la protecci\u00f3n de bienes culturales en caso de conflicto armado\u201d (1954), de la que surgi\u00f3 un Protocolo que prohib\u00eda la exportaci\u00f3n de los bienes; y un protocolo adicional a las convenciones de Ginebra de 1949 (en 1977). Adem\u00e1s se a\u00f1adir\u00e1 a la Convenci\u00f3n del 54 un segundo protocolo que a\u00f1ade multas penales en casos de violaciones de patrimonio.<\/p>\n<p>En definitiva, se puede decir que la envalentonada franco-brit\u00e1nica y m\u00e1s generalmente Occidental en referencia a los bienes patrimoniales ha hecho un profundo da\u00f1o a la preservaci\u00f3n y construcci\u00f3n de los pueblos avasallados por \u00e9stos en el siglo XIX. No es menos cierto, empero, que esa llamada de atenci\u00f3n generalizada hizo posible que las desgracias acontecidas se superaran y se restituyeran \u2013a\u00fan hoy\u2013 muchos monumentos y objetos en sus lugares de origen, gracias a la legislaci\u00f3n y al proceso por ambas partes de una conciencia de tolerancia y respeto de igual a igual. El caso del obelisco de Aksum,\u00a0 devuelto por Italia en 2005, ofrece un buen ejemplo que todav\u00eda franceses, brit\u00e1nicos y alemanes parecen querer obviar.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<a href=\"https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/Rome_Stele.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-525\" alt=\"Rome_Stele\" src=\"https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/Rome_Stele-768x1024.jpg\" width=\"461\" height=\"614\" srcset=\"https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/Rome_Stele-768x1024.jpg 768w, https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/Rome_Stele-225x300.jpg 225w\" sizes=\"auto, (max-width: 461px) 100vw, 461px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/laespiral.deusto.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/Bibliograf\u00eda-El-arte-y-la-Guerra-el-caso-Egipcio.-Adrian-Almeida.docx\">Bibliograf\u00eda El arte y la Guerra, el caso Egipcio. Adrian Almeida<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En julio del 2002, Faruk Hosni, ministro de cultura en el hoy derribado gobierno de Mubarak, prohibi\u00f3 toda colaboraci\u00f3n cient\u00edfica con instituciones que negaran devolver los objetos sustra\u00eddos a Egipto. Y es que el pa\u00eds de los faraones ha sufrido, al igual que otros muchos pueblos del mismo Mediterr\u00e1neo, un expolio sin precedentes por colonizadores [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":33,"featured_media":523,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"_genesis_hide_title":false,"_genesis_hide_breadcrumbs":false,"_genesis_hide_singular_image":false,"_genesis_hide_footer_widgets":false,"_genesis_custom_body_class":"","_genesis_custom_post_class":"","_genesis_layout":"","footnotes":""},"categories":[8,17],"tags":[91,178,177,179],"class_list":{"0":"post-521","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-ensayo","8":"category-zona-critica","9":"tag-arte","10":"tag-egipto","11":"tag-expolio","12":"tag-guerra","13":"entry"},"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/521","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/33"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=521"}],"version-history":[{"count":14,"href":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/521\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3783,"href":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/521\/revisions\/3783"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media\/523"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=521"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=521"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=521"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}