{"id":5681,"date":"2026-04-17T00:00:31","date_gmt":"2026-04-16T22:00:31","guid":{"rendered":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/?p=5681"},"modified":"2026-04-17T16:03:06","modified_gmt":"2026-04-17T14:03:06","slug":"corazon-aprende","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/eu\/corazon-aprende\/","title":{"rendered":"Cuando el coraz\u00f3n aprende"},"content":{"rendered":"\n<p>Uno de los momentos m\u00e1s especiales del d\u00eda era aquel en el que mam\u00e1 y la ni\u00f1a se acurrucaban juntas en la cama para contar el cuento antes de dormir. A la peque\u00f1a lo que m\u00e1s le gustaba era escuchar historias de hadas contadas por su mam\u00e1. En esos relatos llenos de magia, entraba en la historia y viv\u00eda grandes aventuras mientras permanec\u00eda arropada en la seguridad de su habitaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En los cuentos, los h\u00e9roes y las hero\u00ednas siempre venc\u00edan a los lobos y a los malvados, y eso resultaba profundamente tranquilizador. Justo antes de dormir, el mundo parec\u00eda un lugar m\u00e1s seguro. Tan seguro como estar junto a mam\u00e1 y escucharla decir:<\/p>\n\n\n\n<p>-Te quiero mucho.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de marcharse, mam\u00e1 segu\u00eda siempre el mismo ritual: dejaba una peque\u00f1a luz encendida, la puerta entreabierta, un vaso de leche, otro de agua, colocaba bien las s\u00e1banas y las mantas, y acomodaba junto a la ni\u00f1a su peluche favorito para que la acompa\u00f1ara durante la noche. El broche final lo pon\u00eda el <em>Jesusito de mi vida<\/em>, que recitaban juntas, al un\u00edsono:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Jesusito de mi vida<\/em><br><em>Eres ni\u00f1o como yo<\/em><br><em>Por eso te quiero tanto<\/em><br><em>Y te doy mi coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Un beso y a dormir.<\/p>\n\n\n\n<p>La peque\u00f1a conoc\u00eda de memoria cada paso, y esa rutina le daba una gran sensaci\u00f3n de calma. Si alg\u00fan d\u00eda mam\u00e1 iba con prisa, ella se lo recordaba:<\/p>\n\n\n\n<p>-Mam\u00e1, que nos falta el Jesusito.<\/p>\n\n\n\n<p>Una noche, que pod\u00eda haber sido cualquiera, estaban terminando el ritual antes de dormir cuando la ni\u00f1a, medio dormida, murmur\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>-Mam\u00e1, yo no quiero dar mi coraz\u00f3n\u2026 mi coraz\u00f3n es m\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y se qued\u00f3 dormida.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo se movi\u00f3 en el coraz\u00f3n de mam\u00e1. Sinti\u00f3 una punzada intensa y no supo bien por qu\u00e9. Ella hab\u00eda entregado su coraz\u00f3n a su hija desde el primer d\u00eda, y ahora, cuando la peque\u00f1a empezaba a crecer, reclamaba el suyo como propio. Aquella noche, mam\u00e1 tuvo sue\u00f1os inquietos, llenos de im\u00e1genes vivas y emociones contradictorias.<\/p>\n\n\n\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente se levant\u00f3 cansada, como si el descanso no hubiera sido reparador. Esper\u00f3 a que llegara la noche y, una vez m\u00e1s, recitaron el <em>Jesusito<\/em>. La ni\u00f1a, esta vez despierta y con angustia, repiti\u00f3 que no quer\u00eda dar su coraz\u00f3n. Mam\u00e1 le pregunt\u00f3 con suavidad:<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>-Porque si doy mi coraz\u00f3n me quedar\u00e9 sin \u00e9l\u2026 y no quiero dejar de tener coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Mam\u00e1 vio en los ojos de su hija el miedo a perderlo, como si alguien fuera a arrebat\u00e1rselo, igual que el cazador de los cuentos. Entonces la abraz\u00f3 y le dijo con calma:<\/p>\n\n\n\n<p>-Tu coraz\u00f3n es tuyo. No tienes que darlo. Mam\u00e1 no te lo va a pedir nunca m\u00e1s. Los corazones no se dan. Los corazones son de cada uno, y los necesitamos para latir, para sentir, para vivir.<\/p>\n\n\n\n<p>Le dio un beso de buenas noches y se fue a su habitaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa noche, la ni\u00f1a creci\u00f3 un poquito m\u00e1s por dentro.<\/p>\n\n\n\n<p>Mam\u00e1 sinti\u00f3 una mezcla de emociones, y entre todas ellas apareci\u00f3 una que la reconfort\u00f3: su hija estaba aprendiendo a cuidarse. \u00bfNo era algo bueno que no regalara su coraz\u00f3n sin m\u00e1s? \u00bfTendr\u00eda ella misma que aprender a no entregarlo hasta quedarse vac\u00eda? \u00bfNo era, al fin y al cabo, el amor entre una madre y una hija el encuentro de dos corazones completos?<\/p>\n\n\n\n<p>La noche siguiente, cuando lleg\u00f3 el momento del <em>Jesusito<\/em>, mam\u00e1 dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>-Hoy vamos a decir uno diferente, uno m\u00e1s especial.<\/p>\n\n\n\n<p>Y recit\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Jesusito de mi vida<\/em><br><em>Eres ni\u00f1o como yo<\/em><br><em>Por eso te quiero tanto<\/em><br><em>Y comparto mi coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Gracias, Jesusito, por ense\u00f1arme a compartir mi coraz\u00f3n y por cuidarme para no quedarme sin \u00e9l.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La peque\u00f1a bes\u00f3 a su mam\u00e1 y susurr\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>-Mam\u00e1, ahora que tengo mi coraz\u00f3n, quiero compartirlo con todas las personas buenas que hay en mi vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Mam\u00e1 le devolvi\u00f3 el beso y respondi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>-Solo quien tiene coraz\u00f3n puede compartirlo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Uno de los momentos m\u00e1s especiales del d\u00eda era aquel en el que mam\u00e1 y la ni\u00f1a se acurrucaban juntas en la cama para contar el cuento antes de dormir. 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