{"id":5683,"date":"2026-04-17T10:00:39","date_gmt":"2026-04-17T08:00:39","guid":{"rendered":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/?p=5683"},"modified":"2026-04-16T08:09:21","modified_gmt":"2026-04-16T06:09:21","slug":"ultimas-voluntades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/eu\/ultimas-voluntades\/","title":{"rendered":"\u00daltimas voluntades"},"content":{"rendered":"\n<p>Ante m\u00ed, el abajo firmante \u2014en pleno uso de sus facultades mentales, cosa que el propio declarante considera discutible, si bien los presentes juzgaron oportuno no contradecirle\u2014, compareci\u00f3 el testador y manifest\u00f3 su voluntad irrevocable de distribuir, entre las personas que a continuaci\u00f3n se detallan, la totalidad de su patrimonio invisible, que es el \u00fanico que posee y el \u00fanico que, seg\u00fan declara, ha pose\u00eddo en alg\u00fan momento que merezca la pena recordar.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Art\u00edculo I. <em>De las noches de los martes<\/em><\/strong><br>Dejo a mi madre el derecho a dormir sin culpa los martes. Solo los martes, porque los dem\u00e1s d\u00edas no me pertenecen. Los martes, cuando el silencio de la casa se vuelve un idioma que solo nosotros dos hemos hablado, le lego el permiso de cerrar los ojos sin que yo aparezca. Que aparezca otro. Que no aparezca nadie. Lo dejo a su criterio.<\/p>\n\n\n\n<p><br><strong>Art\u00edculo II. <em>De una tarde sin palabras<\/em><\/strong><br>A mi padre le corresponde la tarde del 14 de agosto de 2006. Sabe cu\u00e1l es. Est\u00e1bamos en el embalse, \u00e9l con la ca\u00f1a y yo con los pies en el agua, y durante cuatro horas no dijimos nada que importara, y eso fue, con diferencia, la conversaci\u00f3n m\u00e1s larga que hemos tenido nunca. Me ha costado veinte a\u00f1os entender que aquel silencio era amor. Se lo devuelvo entero, sin intereses. Si acaso, con algo de \u00f3xido.<\/p>\n\n\n\n<p><br><strong>Art\u00edculo III. <em>Del insomnio de las tres de la ma\u00f1ana<\/em><\/strong><br>A Andr\u00e9s \u2014que sabr\u00e1 que me refiero a \u00e9l aunque haya otros Andr\u00e9s en el mundo, y si no lo sabe, entonces este art\u00edculo queda vacante\u2014 le dejo el insomnio de las tres de la ma\u00f1ana y todos los pensamientos que lo habitan. Que son suyos en su mayor parte. Los pensamientos de las tres de la ma\u00f1ana no son cosa que uno invente: son lo que queda cuando la voluntad se ha ido a dormir y el miedo camina solo por la casa. \u00c9l los conoce. \u00c9l estuvo en muchos de ellos aunque no estuviera. Le pertenecen m\u00e1s que a m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Le dejo tambi\u00e9n, por extensi\u00f3n, mi costumbre de escucharlo dormir. No s\u00e9 si eso es un bien o una deuda. Lo registro como bien.<\/p>\n\n\n\n<p><br><strong>Art\u00edculo IV. <em>Del h\u00e1bito de las salidas<\/em><\/strong><br>A David le lego el h\u00e1bito de mirar las salidas al entrar en cualquier sitio. Es una man\u00eda que adquir\u00ed con diecis\u00e9is a\u00f1os y que nunca he podido explicar del todo: en cines, en bares, en habitaciones de hospital, siempre localizo la puerta antes de sentarme. David entender\u00e1 el valor de esto. Durante a\u00f1os fue \u00e9l quien me ense\u00f1\u00f3 a entrar en los lugares; parece justo que se lleve algo de lo que aprend\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n le dejo, sin condiciones, mi ejemplar de El jugador con las anotaciones del margen. Las que est\u00e1n en azul son m\u00edas. Las que est\u00e1n en rojo son suyas, aunque \u00e9l no lo recuerde. Lo s\u00e9 porque las suyas siempre fueron m\u00e1s rabiosas.<\/p>\n\n\n\n<p><br><strong>Art\u00edculo V. <em>Del cuento sin terminar<\/em><\/strong><br>Al ni\u00f1o que no tuve \u2014y que de alg\u00fan modo existe en el espacio entre lo que quise y lo que pude\u2014 le dejo el cuento sin terminar. Empezaba as\u00ed: hab\u00eda una vez un hombre que viv\u00eda dentro de un reloj y nunca sab\u00eda qu\u00e9 hora era, pero era muy feliz porque el tiempo no pasaba para \u00e9l, sino alrededor. No s\u00e9 c\u00f3mo segu\u00eda. Nunca lo supe. Quiz\u00e1s \u00e9l pueda continuarlo, que para eso es joven y no tiene miedo todav\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><br><strong>Art\u00edculo VI. <em>De cierta manera de caminar bajo la lluvia<\/em><br><\/strong>A la ciudad \u2014a la que sabe que me refiero a ella, porque las ciudades lo saben\u2014 le lego mi manera de caminar bajo la lluvia. No el paraguas, que lo perd\u00ed. No el abrigo, que lo dej\u00e9 en un bar cuyo nombre ya no recuerdo. Solo el paso: ese ritmo particular, entre la prisa y la desgana. Que alguien lo use. Que alguien lo vea desde una ventana y piense que esa persona sabe algo que los dem\u00e1s no saben. No lo sabe. Pero camina bien.<\/p>\n\n\n\n<p><br><strong>Art\u00edculo VII. <em>De un diagn\u00f3stico devuelto<\/em><\/strong><br>A la doctora Mart\u00ednez \u2014que me dijo la verdad cuando yo le ped\u00ed que no lo hiciera, y que tuvo raz\u00f3n al dec\u00edrmela aunque yo no se lo haya agradecido nunca\u2014 le devuelvo el diagn\u00f3stico. Me lo llev\u00e9 a casa doblado en cuatro, lo met\u00ed en el caj\u00f3n de los calcetines y estuve dos semanas sin leerlo del todo. Ahora lo ha le\u00eddo el tiempo por m\u00ed. Que quede constancia de que era correct\u00edsimo. Que quede constancia tambi\u00e9n de que el error no era del diagn\u00f3stico.<\/p>\n\n\n\n<p><br><strong>Art\u00edculo VIII. <em>De la verg\u00fcenza<\/em><\/strong><br>A nadie \u2014que es el beneficiario m\u00e1s honesto de cualquier testamento\u2014 le dejo la verg\u00fcenza. Toda ella, sin excepciones. La verg\u00fcenza de haber llegado tarde a demasiadas cosas. La verg\u00fcenza de haber querido bien pero no siempre a tiempo. La verg\u00fcenza de haber ocupado el cuerpo que me toc\u00f3 como quien ocupa una habitaci\u00f3n de hotel: con cierto cuidado, pero sin acabar de instalarse nunca.<\/p>\n\n\n\n<p>A nadie le dejo la verg\u00fcenza porque nadie merece cargar con ella, y porque tampoco merece quedarse conmigo.<\/p>\n\n\n\n<p><br><strong>Art\u00edculo IX. <em>Del nombre<\/em><\/strong><br>Al lector \u2014al que ha llegado hasta aqu\u00ed, que ya es m\u00e1s de lo que esperaba\u2014 le dejo mi nombre. No lo he puesto en ning\u00fan sitio de este documento porque los nombres en los testamentos solo sirven para que los herederos discutan. Pero est\u00e1 aqu\u00ed, entre las l\u00edneas, donde los nombres importan de verdad. Lo sabr\u00e1 si quiere saberlo. Si no quiere, que sepa esto: que estuve.<\/p>\n\n\n\n<p>Que algunas tardes fui feliz,<br\/ > y que eso, en el balance final, no es poco.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p>Se da fe.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ante m\u00ed, el abajo firmante \u2014en pleno uso de sus facultades mentales, cosa que el propio declarante considera discutible, si bien los presentes juzgaron oportuno no contradecirle\u2014, compareci\u00f3 el testador y manifest\u00f3 su voluntad irrevocable de distribuir, entre las personas que a continuaci\u00f3n se detallan, la totalidad de su patrimonio invisible, que es el \u00fanico [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":177,"featured_media":5614,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"_genesis_hide_title":false,"_genesis_hide_breadcrumbs":false,"_genesis_hide_singular_image":false,"_genesis_hide_footer_widgets":false,"_genesis_custom_body_class":"","_genesis_custom_post_class":"","_genesis_layout":"","footnotes":""},"categories":[4,835],"tags":[860],"class_list":{"0":"post-5683","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-relato-corto","8":"category-zona-creativa","9":"tag-deustorelato26","10":"entry"},"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5683","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/177"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5683"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5683\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5684,"href":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5683\/revisions\/5684"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5614"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5683"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5683"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/laespiral.deusto.es\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5683"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}