La arena engullía todo el horizonte. El relieve del paisaje solo consistía en pequeñas dunas adornadas escasamente por matorrales secos. Miré a mi camello, sin saber si seríamos capaces de llegar a nuestro destino. Una risa nerviosa sacudió la tranquilidad de la escena: apenas me quedaba agua. La desesperación se apoderó de mí. No en vano había sido avisado de que el camino era … [Leer más...]


