Otoño que guarda silencio,
blanco manantial veraniego;
paloma de cumbre, panal de cierzo,
trigo de aroma, río de dulzura;
cuatro lagunas y cinco mulas,
dos claveles entre lluvia y bruma.
Blanco bordado escondido,
dos iniciales trenzadas.
Blanca, carmesí o granate,
dos cintas cuelgan de un traje.
Blancas medias caladas,
entre telas son halladas.
Faltriquera preparada,
falda rayada y floreada,
fino delantal con bolsillo,
puntilla, lazo y justillo.
En bullón y troquelada,
duermen el sueño y la albada.
Blanca y Pilar compiten,
juzgan los espejos sus moños:
cúbrase el uno con pañuelo,
ensalce el otro con moteadas.
Cuelgan cobres y cristales,
brilla argentina flor silvestre,
metal que al cuello evoca:
¡Romería de Olárizu!
Suena azabache al pasar.
Corren albarcas a la Catedral.
Pasadores perlados sujetan
sedas que se alborotan inquietas.
¡Tambores y albores,
castañuelas y flores!
Sube las escaleras, Blanca.
Camina a la plaza, Pilar.
Bailan pasado y presente
al son de un mismo compás.
Irene Pardos Resa
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- Blanca y Pilar - 17 abril, 2026


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