No puedo más. Llámame masoquista o, mejor, narcisista. Condúceme silenciosamente al borde de un barranco y, una vez allí, grita que me vas a dejar caer. Recoge mis cenizas y entiérralas bajo un árbol situado en el rincón más desconocido del planeta para que nadie se percate de mi perenne ausencia. Fuiste tú quién me impugnó toda una vida a luchar contra el monstruo y yo sin … [Read more...]


