Recuerda, oh, recuerda: Ramiro Pinilla in memoriam

Ramiro Pinilla in memoriam

Ilustración de Naiel Ibarrola

Ya no recuerdo qué día fue, la verdad. Su compañera, María Bengoa, hablaba sobre la literatura y sobre el gusto de leer en una conferencia de la universidad. Al acabar, tuve la oportunidad de contarle a Ramiro la historia de Ritxar. Se interesó por él y se interesó por mí. Encantado, ¡encantadísimo!, me uní a ese grupo de mentes sensibles. Sole, Iñigo, María y Ramiro. Tomamos unas cañas y Pinilla me preguntó intrigado sobre el último capítulo de True Detective. Al parecer, se había enganchado en las últimas semanas. Hablamos de uno o dos libros que tampoco recuerdo.

Noventa y un años.

Cada vez más a menudo veo a personas arrugadas que se arrugan en un sillón y solamente esperan a que el tiempo pase. Él tenía un sillón en su taller literario, pero se sentaba de otra manera, miraba a quien le leyese con esos ojos de canica, vivos, y pensaba, y hablaba. No sé, a su lado me daba la impresión de que envejecer no tenía por qué ser tan desalentador. Supongo que eso debo agradecérselo, ahora sí que quiero llegar a viejo.

Pero. Se ha ido.

Me apetece leer sus cuentos. Ir a su taller y leerle algo. Porque, si soy sincero, no creo que haya muerto realmente.

Ramiro

Foto de Belén Ibarrola

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Martín Ibarrola

Martín Ibarrola

No se sabe demasiado sobre Martín Ibarrola. Nació en Bilbao en 1992, es amante de la espeleología y a menudo se ausenta para escribir y desarrollar sus proyectos. Vivió una temporada en Manchester, donde comenzó la serie de relatos urbanos que componen Percibo Ciudad, publicado por la editorial Ikusager en 2015. Martín parece ser el fundador de La Espiral.
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Comments

  1. iñigoiñigo says

    Ramiro no era un viejo como los demás. Aquel día estaba contento. Habló de True detective, también recordó el nacimiento de sus hijos. Milagro. Decía que con sólo mirar la expresión de la criatura, podías adivinar qué actitud iba a tener en esta vida. Según lo decía, yo veía un cuento. Esto sucede cerca de los buenos narradores. Parece que se te pega lo bueno.

    Martín, gracias por acordarte de Ramiro.
    Me gusta cómo lo cuentas.
    Mucho.

  2. Soledad DomínguezSoledad Domínguez says

    Yo tampoco acabo de creerlo.
    Este lunes he estado en el taller, he visto el sillón del que hablas, me fijé en los reposabrazos gastados y me pareció imposible no volver a escucharle.
    Me ha gustado mucho el artículo.

  3. Gaueko Mateo says

    Le conocí ese día, en esa conferencia de María Bengoa, y me trasmitió jovialidad. No sé, 91 años pero quería conocer, aprender, saber de la gente. Creo que intercambié dos frases con él mientras os acompañaba, yo hacía el autobús, vosotros a tomar algo pero es cierto, no sé me olvidará ese pequeño paseo.

  4. Pepe Viñales says

    Me ha encantado el artículo! Una pena la marcha de ramiro pinilla, un grande. Siempre se le recordará.

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